El taxista que perdió el juicio (I)…

A pesar de contar con un curioso historial como conductor, son muy pocas las infracciones en las que he sido responsable. En 13 años de carnet, la DGT no me ha quitado ningún punto, ni he tenido accidentes graves. Eso sí, el karma, y su extraña teoría del balance universal, me ha dotado, en contraprestación por mi prudencia al volante, de un imán para conductores cabrones inestables, que me ha generado diversos conflictos en la carretera. En ese abanico de incidentes ‘on the road’, no podía faltar, como parece obvio, un taxista

Vaya por delante, que tengo un buen amigo taxista. De hecho, a pesar de las putadas que me ha confesado haber hecho a clientes y otros conductores, mantengo la fe en este gremio. No obstante, como en todos lados, siempre están esas ovejas negras que dan mala fama a la profesión, y a los que acostumbro a encontrarme en circunstancias de todo tipo…

En este caso, (año 2002) yo trabajaba en el Restaurante Samarkanda, situado en el interior de la Estación de Atocha. La zona azul no existía, por lo que aparcar en la calle era gratis (ahora lo lees y parece de coña…) El problema, obviamente, era encontrar sitio en pleno centro de Madrid. Una aventura que podía dilatarse en el tiempo de forma peligrosa, hasta superar los 45 minutos de búsqueda, en algunos casos.

Por tal motivo, cuando iba algo apurado, optaba por meter el coche en el aparcamiento de la Estación. Un parking que a su vez era el que usábamos para el restaurante, y en el que teníamos un 50% de descuento, por lo que esta operación no era ruinosa, si se llevaba a cabo de forma ocasional.

Recuerdo que ese día no llegaba especialmente tarde, pero la calla Méndez Álvaro estaba en obras y era imposible aparcar, al menos en el turno de mañana. Así que no perdí ni tiempo buscando, y me dirigí directo al aparcamiento.

Paré en el último semáforo del Paseo de las Delicias, y cuando se puso verde noté que el taxista que estaba detrás, iba demasiado pegado a mi coche. Intenté acelerar, para conseguir distancia, pero el denso tráfico impedía realizar florituras, por lo que opté por poner el intermitente con tiempo, para que se percatara de que iba al aparcamiento. No sirvió de nada. De hecho, podría haber puesto un neón de colores sobre mi Opel Corsa, que hubiera tenido el mismo efecto que el intermitente. Golpe por detrás al canto y conversación surrealista (una de tantas…):

Yo: ‘Pero tronco, ¿no has visto el intermitente…?
Taxista: ¿Qué intermitente…? Si no le has puesto…
Yo: (Señalando el intermitente, que seguía activado…) ‘En concreto éste… el derecho… esa luz que ahora se enciende, ahora se apaga, ahora se enciende…’
Taxista: ‘Lo has puesto ahora, antes de bajarte… Ha sido culpa tuya…’

Yo sé que los conductores profesionales, en muchos casos, tienden a querer llevar siempre la razón, incluso cuando no la llevan. Obviamente, este sentimiento de ‘YoInventéElCódigoDeCirculación‘ se acentúa, si el conflicto es con un niñato de 21 años, con un corte de pelo lamentable

Yo: ‘Cómo va a ser culpa mía, si ibas pegado a mi culo desde que hemos salido del semáforo…’
Taxista: ‘Eso es mentira. Yo no voy a pagar nada… Además, no tienes nada…’
Yo: ‘¿Y el piloto roto y el raspón…?’
Taxista: ‘Eso ya lo tenías… Te repito que no voy a pagar nada…’
Yo: ‘Tú no, desde luego, pero tu seguro sí. Me has dado por detrás y es lo que hay…’
Taxista: ‘Eso habrá que verlo…’
(Por cierto, el cliente que llevaba mantuvo su ‘póker face’ impertérrita en todo momento)

Con las mismas, se subió al coche, cerró la puerta y se fue. Obviamente, no me dio datos, ni mucho menos hicimosparte amistoso. Esa misma tarde fui a hablar con mi seguro, les di la matrícula y puse en marcha la operación: ‘Me las pagarás, bandido… Muajajajaja…

Dos días después, tenía la peritación de la reparación en mis manos… ¡77 euros! Si lo arreglo por mi cuenta, calculo que hubieran sido bastante más caro el asunto. A pesar de lo ínfimo de la cantidad, en la aseguradora me dijeron que el taxista se negaba a que su compañía se hiciera cargo. No había solución… ¡teníamos que ir a juicio! (Continuará…)

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Por norma general, la televisión suele estar siempre puesta en mi casa, aunque no se le haga mucho caso. Es lo que ocurría hace un par de días, cuando de repente, en uno de los programas de ‘Españoles en el mundo‘, sonó este tema de ‘The Wannadies‘ (1994). Un grupo sueco que, tras una carrera algo irregular, se separó en 2009, tras 21 años juntos, pero que dejó para el recuerdo esta canción ‘buenrollista‘.

Autor: Jesús Redondo Consuegra
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14 pensamientos en “El taxista que perdió el juicio (I)…

  1. Algunas veces pareces una nevera, por aquello de los innumerables imanes que ejerces en diversos ámbitos.
    Espero con ansia viva la continuación, igual te soplaron otra leche, ya que era por la misma zona.

  2. Por más peisa que me doy, no llego…….. hay una tal “Isi”, que me gana
    Los imánes son buenos, ya se pegarán las buenas, cuando se terminen las malas….. digo yo!!!, bueno mejor no lo digo, así se cumplirá.

    Un Beso.

  3. Esto no es una carrera! Aquí puede comentar todo el mundo, lo que quiera y cuando quiera, que habrá respuestas para todos!

    Isi – Ya tengo asumido que mi imán para los problemas me acompañará durante toda mi vida. No me queda otra. En cuanto al final, el lunes a primera hora lo tendrás en tu correo, recién salido del horno…

    Mala mujer – Si en algún momento el karma, y su extraña teoría del balance universal, quiere compensarme por todo lo malo que me han traído estos imanes, va a tener que pedir un crédito por todo lo que me debe… Le espero con los brazos abiertos…

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