El taxista que perdió el juicio (II)…

‘A pesar de lo ínfimo de la cantidad, en la aseguradora me dijeron que el taxista se negaba a que su compañía se hiciera cargo. No había solución… ¡teníamos que ir a juicio!’. Así terminaba la primera parte de este post (El taxista que perdió el juicio I). Lo que empezó siendo un pequeño golpe con el coche, concluyó en los Juzgados de Plaza de Castilla. Mi primera experiencia en los tribunales, me iba a enseñar una valiosa lección: el sistema judicial que tenemos en España es una mierda no funciona nada bien…

Mejor no pisarlo...

Imagínate la situación. Un veinteañero de provincias, a la espera de un juicio por una reparación de 77 euros. A pesar de todo, estaba muy tranquilo, pues sabía que no tenía culpa alguna, por lo que mi cabeza trabajaba en intentar comprender cómo permitían que esta estupidez llegara a juicio. Un enigma que 11 años después no he sido capaz de resolver. Para colmo, la vista se celebró un sábado, a última hora de la mañana, por lo que me tocó cambiar el turno en el Restaurante Samarkanda. A pesar de que puedas considerarme un tipo raro, no soy de los que le gusta faltar al trabajo, a pesar de estar justificado, pero en este caso no tenía más remedio.

USA NetworkAsí, llegó el día del juicio. Recuerdo que el abogado de mi seguro (Mapfre) me citó una hora antes, para decirme que no me preocupara, que estaba ganado, y que el juicio era una mera formalidad. A pesar de sus palabras, y de mi tranquilidad inicial, cuando llegó el abogado del taxista, se me encogió el estómago. Parecía recién sacado de una serie de abogados… Tenía tal presencia, que por momentos me vi en Guantánamo. ‘Este cabrón, elegante pero cabrón, me va a hacer pagarle un avión al taxista…’

La llegada triunfal del letrado enemigo, unida a mi primer contacto visual con el juez, hizo que me temblara todo al entrar en la sala. No obstante, mi estado de ánimo cambió rápidamente, cuando me di cuenta de que el taxista no había venido, ni tenía intención de hacerlo. Qué poca vergüenza

Obviamente, sabía que tenía el juicio perdido, por lo que prefirió dedicar la mañana del sábado a trabajar, disfrutar del día o lo que le viniera en gana. Mientras tanto, el resto de implicados perdíamos nuestro tiempo por su culpa.

El juicio duró, exactamente, dos minutos. Los que tardó el juez en ver la cantidad de la reparación, mirar al abogado del taxista con cara de pocos amigos y corroborar que me había dado por detrás. Caso cerrado. Habíamos ganado pero… ¿realmente esto era una victoria?

Yo: Ahora, ¿qué pasa, me dan los 77 euros y una indemnización…?
Abogado: No, te pagarán los 77 euros de la reparación…
Yo: Y la mañana que he perdido hoy, y la preocupación de los día previos al juicio, ¿eso no cuenta?
Abogado: (Con una medio sonrisa de incredulidad) Hombre, alégrate que hemos ganado y te van a devolver tu dinero…
Yo: (Póker face) Hombre, estaría bueno. Al menos al taxista le pondrán una multa por incomparecencia o algo, ¿no?
Abogado: Qué va. Su seguro pagará la reparación y las costas y a otra cosa…
Yo: Resumiendo. Si el taxista hubiera ganado el juicio, su seguro no me paga; como no ha sido así, me pagan, pero el culpable del golpe y de que estemos aquí hoy, no aparece, no pierde un minuto de su tiempo y no recibe represalia alguna…
Abogado: Así es. No es muy justo, pero esto es así…
Yo: Un abogado me dice que la Justicia no es justa… Madre del amor hermoso… No me extraña que capullos como el taxista no tengan reparos en ir a juicio, si no tienen nada que perder…

Casi desde el inicio de la conversación, la cara de mi abogado se había tornado algo agria. El problema es que tampoco podía decir nada, porque sabía que tenía razón. Además, se había percatado de que mi indignación superaba sobremanera a la que él pudiera tener. Sea como fuere, lo cierto es que entré con cara de tonto en Plaza de Castilla y salí con cara de gilipollas… Una involución en toda regla.

Tras leer esta historia pensarás: ‘Bueno, eso fue hace más de una década, ¿las cosas habrán mejorado?’. Pues ya te digo yo que no. Hace unos meses tuve que volver a mis añorados juzgados, de nuevo por un incidente de tráfico, y de nuevo ‘gracias’ a un conductor capullo, esta vez ebrio como un demonio. No obstante, y parafraseando a Michael Ende, “ésa es otra historia, y debe ser contada en otra ocasión…”

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Autor: Jesús Redondo Consuegra
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17 pensamientos en “El taxista que perdió el juicio (II)…

  1. Asin son las cosas, ASIN se las contamos, la justicia, pocas veces lo es, por eso alguien extendió el brazo tonto de la ley (además de Torrente) y algunos lo extienden a la otra vida, “su no encuentras tu merecido en esta vida en la otra pagarás” en ese apartado hay muchos y quizá este tu taxista.

  2. Ni sé dónde andará el taxista, ni me interesa. De hecho, no recuerdo ni su nombre ni cómo era. Sólo espero que en algún momento, algún juez consecuente haya frenado la vorágine judicial de este señor, porque si fue a juicio conmigo por 77 euros, qué no haría por golpes de mayor importancia…

  3. Por desgracia la realidad siempre supera a la ficción y, al contrario que en las películas, en la vida los malos suelen ganar. Aun así, si no hubiera crédulos de la justicia como usía el resultado de esta cruda peli llamada realidad sería bastante más desesperanzador, así que, no desistas y nunca, nunca, nunca dejes de luchar, aunque se trate de salvar 77 euros, 77 céntimos o simplemente la verdad.

  4. Amén a eso! No puedo añadir ni quitar una coma! Tienes más razón que un santo… para tirar del carro, hay que creer que las cosas pueden mejorar!!!

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  11. Pues sí que va a ser verdad eso de que eres un imán para los incidentes Jesús… Creo que no te había escrito nunca, pero dejo he leído algunos de tus post y me hacen mucha gracia🙂

    Buen blog compañero!! Seguiré tus andanzas!!

  12. Muchas gracias Elena! Lo cierto es que este imán para incidentes mola mucho plasmado en un blog, pero en algunos momentos lo he pasado muy mal!

    También te digo, si te ha gustado lo que has leído, vas a flipar con las que me quedan por contar! Espero que no te pierdas ni una, jeje!

    Un besazo compañera!

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