Sonámbulo se me queda corto…

¿Te imaginas acostarte una noche, con el pijama puesto, y despertarte con el uniforme del colegio…? Yo tampoco, hasta que me pasó cuando tenía 13 años. Desde que tengo uso de razón, he sido sonámbulo. Hoy en día, lo sigo siendo. Lo malo de este ‘problemilla‘: que vete a saber por dónde saldré cada vez que me acuesto. Lo bueno: que dormir cerca de mí es una aventura…

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¿Te chupo la sangre y luego nos enrollamos…?

¿Quien no ha vivido en sus propias carnes ese momento en el que se va de fiesta y una voz maternal resuena a sus espaldas con un prudente: ‘Ten cuidado por ahí…’? Pues no te imaginas cuánta sabiduría encierran estas cuatro palabras, en forma de advertencia, ante lo que puedes encontrar fuera de casa. Una advertencia que cobra otro sentido, si esa noche decides ir a un local de góticos… Agárrate que vienen curvas…

Un garito oscuro...

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