Nunca olvidaré mi primer coche… (ni al cabrón que me lo vendió)

El primer coche es como el primer beso, nunca se olvida. Eso sí, cuando éste te dura nueve meses, en los que abordas varias reparaciones por mes, tampoco te olvidas del cabrón tipo que te lo vendió. Y si a ello le añades que este pirata era casi familia, es para mear y no echar gota…

Ford Fiesta

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Borracho, mal conductor y vacilón… ¡Una joya de señor!

Siempre he estado muy en contra de la demonización de los jóvenes al volante. En mi caso concreto (32 años), llevo conduciendo desde los 18 y sólo he dado un parte en mi vida, por un pequeño golpe por detrás. Sin embargo, he recibido bastantes (como conté en este post y en éste otro…) y ninguno ha sido de alguien de mi edad. De hecho, el último incidente en el que me he visto implicado, aunque iba de acompañante, lo protagonizó un tipo que los 50 ya no los cumplía. Fue un martes, a media tarde, en pleno centro de Madrid y sí, iba con un pedo negro más pedo que Alfredo borracho como un piojo algo bebido

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‘Hola desconocido, ¿me llevas a casa…?’

Que tengo un imán para los individuos ‘especiales’ es un hecho (Ejemplo 1Ejemplo 2). Que en ocasiones pueden resultar hasta simpáticos, también lo es. Pero que otras veces son irritantes a la par que sorprendentes… pues también…

Puente Alcocer

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De vecinos, Xsaras y súperpoderes…

Que mi historial como conductor es equiparable al de Felipe Massa, es algo innegable. No tienes más que echar un ojo a los enlaces relacionados del final de este post. No obstante, al leerlos te darás cuenta que en ninguna ocasión he sido responsable.De hecho, en 13 años que llevo con el carnet, tan sólo he dado un parte amistoso, por un pequeño golpe por detrás. No seré tan mal conductor… lo cual no me exime de tener mala suerte al volante para repartir…

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Bolardo voy, bolardo vengo…

La RAE (Real Academia Española) recoge bolardo como: ‘Poste de hierro colado u otra materia hincado en el suelo y destinado a impedir el paso o aparcamiento de vehículos’. Obviamente, esta definición es falsa. La auténtica, a la que he tenido acceso en exclusiva es: ‘Cacharros infernales, creados por Voldemort y Lex Luthor (Voldethor Ltd.), con capacidad para moverse de forma imperceptible al ojo humano, y cuya finalidad es causar el mayor daño posible a vehículos y espinillas humanas’. Sus inventores pueden estar orgullosos.

Daño...

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De multas, radares y recaudaciones… (y II)

– «Pero, si llego a frenar y quedarme a 40, el coche que venía detrás me habría empotrado…».
– «Ese no es mi problema…»
– «¿No se supone que usted debe velar por mi seguridad…?»
– «Salga del coche…».

Éste es, de forma literal, el final de la conversación que mantuve con el Guardia Civil que, días más tarde, firmaría una multa de 300 euros y la retirada de mi carnet durante un mes.

Todo ocurrió una fría mañana de noviembre, a primera hora, cuando me dirigía a la Universidad Rey Juan Carlos, en Fuenlabrada. La Autovía M-50 había sido todo un descubrimiento para mí, pues me ahorraba tiempo y atascos. Lo que nunca imaginé es que también me iba a ayudar a descubrir el sentimiento de impotencia y frustración, como pocas veces antes lo había experimentado.

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