¿Te chupo la sangre y luego nos enrollamos…?

¿Quien no ha vivido en sus propias carnes ese momento en el que se va de fiesta y una voz maternal resuena a sus espaldas con un prudente: ‘Ten cuidado por ahí…’? Pues no te imaginas cuánta sabiduría encierran estas cuatro palabras, en forma de advertencia, ante lo que puedes encontrar fuera de casa. Una advertencia que cobra otro sentido, si esa noche decides ir a un local de góticos… Agárrate que vienen curvas…

Un garito oscuro...

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