Gayumbos sudados en la caja del Carrefour…

Piensa mal y acertarás. Es una máxima que, por mucho que he intentado aplicar en mi vida, en la mayoría de ocasiones no he podido. Soy de confiar en la gente, de ahí las cientos de hostias que me haya llevado más de un palo. No obstante, hay veces en las que pensar mal está justificado, sobre todo si las circunstancias acaban dándote la razón…

Foto: Textos y momentos...

Recientemente, fui a Carrefour a por algo de comida. Eran las 15:30 horas, un día entre semana (ventajas de estar en paro), los clientes se podían contar con una mano y, de hecho, sólo había dos cajas abiertas. Es decir, una hora genial para comprar. La idea de ir directamente desde el gimnasio había sido buena. El único problema era que llevaba la mochila, con mi ropa sudada, a la espalda.

Cuando llegué a la entrada, donde están los arcos de seguridad, me dispuse a coger una bolsa para meter mi mochila y sellarla. Antes de hacerlo, el ‘segurata‘ me dijo que no hacía falta. En su lugar, cogió una pegatina amarilla y la enrolló en las dos cremalleras que abrían la mochila. No es mala idea, así no tienes que cargar con la mochila en la mano y puedes comprar más cómodo. Así pues, atravesé los múltiples arcos de seguridad e hice mi compra con total normalidad, mientras escuchaba ‘Cosas de LyN‘, un podcast muy recomendable sobre TV y la vida en general…

Caja Carrefour...Una vez tenía todo, me fui a la caja para pagar. Cuál fue mi sorpresa cuando, al atravesar el arco de seguridad junto a ella, éste pitó. ¿Será posible que no pitaran los tropecientos de la entrada y pite éste…? Mi mente comenzó a pensar mal, cuando me giré y, ‘casualmente‘, apareció otro ‘segurata’ haciéndose el despistado. O este tío tiene el instinto de Sherlock Holmes o un botón para activar el arco cuando quiera. Obviamente, me incliné por la opción dos, más que nada porque si fuera la primera, tendría su propia serie de televisión y, por tanto, le hubiera reconocido…

Antes de que dijera nada, me quité la mochila, se la dejé sobre la caja y le dije:

Yo: ‘Aquí tienes la mochila… puedes mirar todo lo que quieras…’
Mr. Instinto Atrofiado (manteniendo su actitud de esto no va conmigo…): ‘El qué… ¿Cómo dice?…’
Yo: ‘Que aquí está la mochila, puedes registrarla tranquilamente… te doy permiso…’
Mr. Instinto Atrofiado (poniendo fin a su actuación…): ‘Pero, al ser sus pertenencias, tienes que ser usted quien lo abra…’
Yo: ‘Mira, llevo pescado congelado, si me pongo a abrir la mochila ahora y a enseñarte todo lo que llevo, cuando llegue a casa va a estar bailando… Ves mirando que yo voy guardando la compra…’
Mr. Instinto Atrofiado: ‘¿Me da usted permiso…?’
Yo (con risa de villano de pacotilla en mi cabeza): ‘Claro… (MUAJAJAJAJA….)’

Como puedes imaginar, ni había cogido nada, ni tenía intención. De hecho, la pegatina que envolvía las cremalleras estaba intacta. Lo que sí sabía, era lo que había en el interior, el estado en el que estaba y, sobre todo, lo que había nada más abrir la mochila: ¡mis gayumbos sudados! Elemental, querido guasón…

Yo mismo en el gym...La cara que puso Mr. Instinto Atrofiado cuando los vio fue impagable. De hecho, hizo varios amagos de apartarlos, pillarles vuelta o yo qué sé qué, pero finalmente desistió. En lo que metí la compra en las bolsas, él ya había cerrado otra vez la mochila, sin inspección alguna, y la había pasado por el arco otra vez, pero en esta ocasión no pitó. ¡Oh, sorpresa! ¿La explicación? A la altura del despido en diferido o de un ‘esto no es lo que parece‘. Atiende…

Mr. Instinto Atrofiado: ‘Eso debe ser alguna etiqueta de la ropa que no está bien quitada…’ (Y se quedó más ancho que largo… Con dos cojones…)

Al borde del descojone, máxime tras ver como la cara de Mr. Instinto Atrofiado se ponía roja por momentos, cogí mis bolsas, mi mochila, mi ropa sudada, y me fui de allí. No sin antes mirar como la cajera tenía que girarse, para que su compañero no la viera reírse de él en su cara. No era para menos… Este tipo tiene el instinto, en la zona que tapan los gayumbos que encontró en mi mochila… Mal asunto para combatir el ‘crimen organizado‘ en Carrefour…

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Ronda Musical…

No puedo negar que la versión romántica de Bryan Adams es increíble. No obstante, si tengo que elegir, me quedo con su lado rockero. ¿Por qué? Por canciones como ésta…

Autor: Jesús Redondo Consuegra
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5 pensamientos en “Gayumbos sudados en la caja del Carrefour…

  1. Nosotras hubieramos dejado la mochila en takilla con tal que nadie se le hubiera ocurrido hacer un registro a nuestra ropa interior y menos usada.
    Que chulito te pusiste!!!! para variar esta te salio de chiste.

  2. Lo habrías dejado en la taquilla… si hubiera taquillas! De hecho, llevaba mi eurito para la consigna, pero cuando llegué no había taquillas, pero sí pegatinas… así que tuve que improvisar, jeje!

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