De moquetas, cólicos y maldiciones laborales…

Hay ocasiones en las que intentas recordar un nombre, una fecha, un lugar… y es imposible. Otras, sin embargo, recuerdas alguna vivencia como si hubiera pasado hace escasos minutos. Es lo que me ocurre con el cólico que me dio en 3º de EGB. De eso hace ya 24 años, y podría relatar el minuto a minuto sin problemas. Especialmente, el hecho de que ni mi profesor ni la directora del colegio estuvieran a la altura de las circunstancias…

Cólico

Lunes por la mañana, primavera de 1989. Colegio Divina Pastora, en Toledo. Algo no me había sentado bien el día anterior y tenía una sensación extrañísima en el cuerpo. Finalmente, me voy al baño y empiezo a vomitar como si no hubiera un mañana. Eran las 10:45 horas, y me tiré pegado a la taza hasta las 11:30 horas, cuando empezaba el recreo:

Profesor: Jesús, ¿vas a bajar al recreo?
Yo: (Como no baje arrastrándome…) Ufff, creo que no…
Profesor: ¿Has traído algo para comer? A lo mejor te sienta bien…
Yo: (Tú quieres rematarme cabrón… Te ha faltado ofrecerme un sol y sombra…) Ahora mismo, lo último que me apetece es comer…
Profesor: Vale…

Divina Pastora ToledoY con las mismas, se fue y me dejó tirado en el baño, donde no podía ni moverme. De crack, ¿verdad? Así las cosas, hice de tripas corazón y bajé a Secretaría, en posición bicho bola. No podía ni moverme. Dio la casualidad que allí estaba la directora, que llamó a mis padres para que fueran a buscarme. Eso sí, no usó el teléfono de ese despacho, se fue al suyo y me dejó tirado en el suelo durante otros 20 minutos. Para que pensara en lo que había hecho, supongo…

Un segundo antes de que llegaran a buscarme, entró en la sala, descubriendo que había vomitado sobre la moqueta… Es lo que tiene…

Directora: ‘Madre mía… la moqueta… pues esto vale un dineral…’
Yo: (Si tuviera fuerzas, te diría lo cabrona que estás siendo…) ‘Lo siento pero es que no tenía nada a mano y no puedo ni moverme…’

Era cierto. Yo estaba en posición fetal, sin apenas fuerzas, y con cero recipientes a mano, susceptibles de ser usados para lo mío. Además, tan sólo me percaté de la moqueta porque tenía más mierda que el palo de un gallinero. A pesar de todo, opté por disculparme, pues tan indefenso me vi, que pensé que me remataba allí mismo por haberla mancillado.

MoquetaAl final, día y medio de ingreso en el Hospital del Rosario, dieta blanda durante diez días y, por suerte, nada de mis ahorros destinado a tintorería alguna. Eso sí, aunque en ese momento no me percaté de lo que decía, sí recuerdo que la directora mascullaba palabras inteligibles, tras ver el percal en Secretaría. En el momento pensé que no era relevante, pero con el paso de los años, lo tengo claro: me maldijo laboralmente. ‘No te voy a cobrar la alfombra, pero cuando seas mayor te va a costar horrores encontrar curro y vas a pasar una larga temporada desempleado… MUAJAJAJAJAJA…’ La risa perversa sí la entendí claramente…

De momento, su maldición se está cumpliendo a la perfección. Aunque, viendo cómo me va la cosa, ya deben haber amortizado la moqueta, la remodelación integral del edificio, el nuevo salón de actos, incluso las guitarras para las convivencias… ¡Maldita mi suerte!

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Autor: Jesús Redondo Consuegra

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2 pensamientos en “De moquetas, cólicos y maldiciones laborales…

  1. jajajaja ay pobrecito…Pues habitualmente el maestro o maestra de guardia se queda con los peques (porque en tercero aún eras peque…) para vigilar que “estén bien” y ayudarlos. Menuda directora…le está bien empleado lo de la moqueta! Yo tuve dos cólicos cuando era pequeña, los dos en vacaciones de navidad xD Ah…nunca está de más desear mayor suerte laboral…así que: SUERTE!

  2. Muchas gracias Inma! Lo cierto es que necesito toda la suerte laboral del mundo, así que es muy bien recibida por mi parte!

    En lo que respecta a los profesores de guardia, tienes razón, los que he conocido eran muy majetes, pero éste pasaba un poco de mi culo, a pesar de que no era mal tipo!

    En cuanto a la directora, puede que le esté bien empleado lo de la moqueta, pero hubiera cambiado dejar su moqueta sin papilla, a cambio de no pasar dos días tan malos como pasé! Aún recuerdo el dolor de tripa tremendo!!!

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