Nunca olvidaré mi primer coche… (ni al cabrón que me lo vendió)

El primer coche es como el primer beso, nunca se olvida. Eso sí, cuando éste te dura nueve meses, en los que abordas varias reparaciones por mes, tampoco te olvidas del cabrón tipo que te lo vendió. Y si a ello le añades que este pirata era casi familia, es para mear y no echar gota…

Ford Fiesta

Un Ford Fiesta del año 91. Muy costroso y de aspecto lamentable, pero a buen precio ‘y muy bien cuidado’, según el vendedor ‘de confianza’. Además, yo tenía 20 años, y cualquier cosa con cuatro ruedas me valía. Estaba más feliz que un perro con dos colas.

Poco duró mi alegría. Al segundo día de cogerlo, ya me dejó tirado. Se había roto un manguito. Una avería que se convirtió en recurrente, por lo que en mi maletero siempre había cinta aislante y dos garrafas de agua. Lo que viene a ser un tipo con clase era yo por aquella época…

Potato HeadObviamente, no fue la única avería que tuvo el coche. En nueve meses, se rompió el radiador, el motor de arranque, se desprendió el tubo de escape… Mi coche parecía Mr. Potato, tenía que ir encajando las piezas cada vez que se caían. Obviamente, cuando pedía explicaciones a mi ‘vendedor de confianza’, me decía que no sabía conducir bien… que la culpa era mía… que el coche estaba perfecto cuando me lo vendió… En fin…

No obstante, esa excusa no le valió en la última avería que tuvo el coche: la correa de distribución. Sí amigos, nueves meses y 10.000 km después de comprarlo, resulta que no estaba cambiada, cuando me aseguraron que fue lo primero que hicieron antes de vendérmelo. Piratas ha habido siempre y seguirá habiendo en todos lados.

No queda ahí la cosa, pues al llevarlo al desguace, me enteré de que el coche tenía doble tracción. Esto es… ¡había sido coche de autoescuela! ¿Qué te parece? Me la había metido bien por el culo jugado bien, una persona que se supone era casi familiar. Alucina. Y su excusa en esa ocasión, fue que sólo había sido de autescuela durante un año. Telita con el amigo…

MultaEl cabreo, como puedes imaginar, fue de órdago. No obstante, tuvo algo positivo. Durante el tiempo que tuve el coche, nunca estuvo a mi nombre porque ‘el dueño estaba muy ocupado‘ como para ir a tráfico un día. Obviamente, las multas de aparcamiento, que no fueron pocas (estaba empezando la Zona Azul y me costó hacerme a ella), le llegaron directas a su buzón. Es posible que todavía esté esperando que me pase un día y se las pague. Y lo haré, pero cuando deje de estar tan ocupado…

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Autor: Jesús Redondo Consuegra

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8 pensamientos en “Nunca olvidaré mi primer coche… (ni al cabrón que me lo vendió)

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  2. UUF vaaaaya tela… Menos mal que de alguna manera se la puedes devolver con lo de las multas…Y no es que sea una chica rencorosa, pero vaya jugarreta se marcó el listillo…

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