Tupersex, el sex-shop a domicilio…

Hay reportajes que, por mucho tiempo que pase, nunca se te olvidan. Si hacer dicho reportaje supone que una desconocida vaya a tu casa, y ponga sobre la mesa todo tipo de juguetes sexuales, menos aún. Y es que una reunión de Tupersex genera risas, asombro y algún que otro complejo pero, sobre todo, material muy jugoso para un periodista…

Tupersex, el sex-shop a domicilio – Jesús Redondo  – Dclm (31/03/09)

Las visitas con catálogos de juguetes sexuales a domicilio están derribando barreras, abriendo mentes y descubriendo nuevas fronteras de la vida sexual, tanto en pareja como en solitario. La diferencia entre un sex-shop y esta práctica radica en el mínimo de dos horas asesoramiento que ofrece el profesional en tu propia casa. A ello se une el hecho de poder tocar, comentar, incluso probar, muchos de los artículos. De hecho, la máxima que manejan los asesores es “producto que se prueba, producto que se compra”, así que, ahí va mi primer consejo: cuidado con lo que pruebas.

Siempre es verano, con el pepino en la mano...A pesar de estar desde hace años en el siglo XXI, la sociedad se enfrenta a diario a numerosos tabúes que no permiten avanzar todo lo deseable en determinados ámbitos. El tupersex ha sido concebido para ofrecer, que no convencer, a quienes lo soliciten, un amplio catálogo de posibilidades para dar un giro a las relaciones íntimas. No obstante, es complicado derribar estos muros cuando el 50% de la pareja se niega a participar en la reunión. Son muchos los hombres que reniegas de los consoladores, uno de los objetos más vendidos en los Tupersex, por considerarlos sus enemigos. “Un montón de hombres no quieren que sus mujeres usen vibradores porque creen que les van a sustituir por ellos, cuando en realidad son un complemento para el sexo en pareja”, asegura Ruth, asesora de Tupersex.

Ruth, asesora por sorpresa

Desde hace año y medio, Ruth está metida en el mundo Tupersex. La posibilidad le surgió realizando una reunión, en la que vieron que no tenía vergüenza y era muy comunicativa, así que comenzó a hacerlo por afición. Pero en los últimos meses ha intensificado su actividad. De hecho tiene pensado ampliar el catálogo con más productos para hombres, incluso está negociando con una empresa de despedidas de solteros para organizar reuniones. Eso sí, confiesa que en algunos ámbitos es más fácil moverse, “me he puesto en contacto con asociaciones de mujeres, pero no me ha contestado ninguna”.

En lo que respecta a su familia, asegura que “mi madre no ha asistido nunca a una reunión, ni quiere; mi abuela, que vive en Madrid, dice que quiere ver los chismes esos tan graciosos; mi tía quiere hacer una reunión con las compañeras de Pilates ¿Qué dice mi tío? Que si puede ir él también”.

Ruth no dejó pasar la oportunidad de comparar Toledo con Madrid, las dos ciudades donde opera. Y es que la capital se lleva la gran mayoría de sus visitas, pues en la Ciudad Imperial “las visitas son muy escasas, y siempre a clientes menores de 40 años”.

Las reuniones, tan divertidas como imprevisibles

Las reuniones de Tupersex duran entre dos y cuatro horas, no tienen compromiso de compra ni costes de desplazamiento. Además, los pedidos se pueden hacer de forma individual, para que nadie sepa lo que cada uno ha solicitado, y los envíos se realizan de forma muy discreta. A pesar de que las comparaciones son odiosas, Ruth lo tiene claro, “los hombres son más atrevidos que las mujeres y, además, compran más que ellas”.

La asesora recuerda que sólo se ha ruborizado y ha pasado vergüenza en una reunión. “Fue con un grupo de lesbianas, con gays aun no he tenido ninguna, y desde un principio empezaron a hacerme propuestas deshonestas y a decirme que si quería probar los artículos con ellas. Lo pasé mal por momentos, pero era un grupo muy abierto, que preguntaba todo lo que les surgía y con las que aprendí muchísimo. Por cierto, el artículo que más me solicitaron fue el que permite una doble penetración”, apostilló.

Las reuniones se preparan para un mínimo de ocho personas. El máximo, lo ponen los propios clientes. “El grupo más grande lo he tenido en Parla, donde eran 30 personas que acabaron con las existencias de todo lo comestible que llevaba: lubricante de mandarina, chocolate corporal, crema de masajes de vainilla… un caos”, asegura.

Abriendo el catálogo

Con el catálogo en las manos, Ruth confiesa que las bolas chinas son el juguete más demandado. Por su parte, el objeto que más le cuesta vender “son las sábanas de vinilo”, diseñadas para que todo fluido que caiga en ellas se pueda limpiar de forma rápida y sencilla. Todo un descanso para la lavadora y el medio ambiente. Por otro lado, echando un vistazo general, su catálogo no entiende de paridad, pues “el 99% de los artículos son para mujeres”.

Entre los artículos que más llaman la atención están los vibradores, por supuesto, pero entre ellos una esponja vibradora que “es lo primero que me compré y es espectacular para compartir en la ducha”. Otro de los elementos llamativos es el “wifi vibrador”, que cuenta con un mando a distancia de ocho metros de alcance. “Está teniendo mucho éxito entre parejas atrevidas. La gracia está en que ella lo lleve fuera de casa y la pareja lleve el mando…”.

Otra confesión que nos sorprendió de Ruth fue la de que “el sado es una práctica más habitual de lo que pueda pensarse. La gente lo pide un poco a escondidas, y lo que más se vende son las palas para azotar, las vendas o las esposas…”.

Pero ahí no queda la cosa porque otro de los artículos que nos sorprende son las feromonas, líquidas y en spray, como si se tratara de una colonia. “Lo solicitan muchas mujeres que no tienes relaciones a menudo con sus parejas, pero también muchos hombres para atraer a las mujeres”. Vídeos, libros, juegos o masajeadores completan un catálogo que, según confiesan algunos de los presentes, “nos hace sentir muy, muy, muy novatos en temas de sexo”. No obstante, el desconocimiento de muchos de los artículos del Tupersex y el buen rollo generado desde el comienzo de la reunión, favorecen unas explicaciones que fluyen por los cauces de la normalidad, a pesar de los reparos sociales que sigue generando el sexo.

Los clientes son más variados que el propio catálogo

Cuando Ruth recuerda a algunos de sus clientes, muchos de los cuales le siguen comprando material de forma asidua, no puede evitar esbozar una pícara sonrisa de complicidad. “Hay muchos que no me piden nada tras la reunión, pero que luego me llaman para pedir a escondidas”, incluso “hay quien me pregunta lo que ha comprado el vecino”, algo que, obviamente, nunca confiesa. En el otro extremo están los que no escatiman en tener una vida sexual activa y original: “tengo un cliente, de la zona norte de Madrid, que se ha llegado a gastar 600 euros en un mismo pedido”.

La edad media de los consumidores gira en torno a los 30 años, aunque “mi clienta de mayor edad acaba de cumplir 70 y me llama más a menudo de lo que puedas pensar”, afirma. “Comenzó comprándose un vibrador, para probar, y ahora tiene en casa más de medio catálogo…”

Anécdota picantes…

Además de la labor informativa y la satisfacción personal de abrir los ojos al sexo del siglo XXI, Ruth adora su trabajo por la cantidad de anécdotas e historias que le trasladan los propios clientes. “Una chica se llevó hace unos meses un Flower Power (vibrador con forma de flor) y me dijo que lo tenía en el bote de lápices del trabajo. Así, cuando estaba disgustada con su jefe, lo cogía y se iba al baño con él…”, comenta entre risas la asesora.

Otra de sus clientas agradecía fervientemente a Ruth la venta de uno de sus vibradores, por la calidad sexual que le aportaba, aunque le confesaba a la asesora que echaba de menos las zanahorias porque “son baratas, están fresquitas y hay de muchos tamaños”. “Calabacines, botellas, velas, pepinos o las propias zanahorias, son algo habitual y, por cierto, nada recomendable, en la vida sexual de muchas personas”, asegura Ruth, sin atisbo de asombro.

Entre el creciente sector de clientes masculinos, la asesora señala a los boys como uno de los grupos más prolíficos pues “usan los anillos vibradores y los estranguladores para durar más tiempo erectos”. Esto, cuando se refiere a los profesionales, porque en el ámbito del streaptease amateur, Ruth afirma que uno de los artículos estrella es “el juego que viene con cubrepezones, aromas, un cd con canciones típicas de streaptease, una barra americana y… billetes falsos”, asegura. Sin duda, un buen método para dejar volar la imaginación sin salir de casa.

Te lo pasarás muy bieeeen...No obstante, no toda son anécdotas divertidas. Las esposas han sido un artículo controvertido y una normativa ha obligado a que ahora todas puedan abrirse solas “porque ha habido problemas de robos, violaciones, incluso gente que ha dejado a su pareja atada durante días…”

Pero sin duda, el artículo que llamó la atención de todos los presentes, a pesar de que el muestrario está muy dirigido al sector femenino, fue un hinchable para los momentos de soledad masculinos. El asunto no tendría más misterio, si no fuera porque las dos opciones disponibles en el catálogo son una oveja (lovin lamb) y una vaca. Lo mejor de todo es que ambos “animales”, balan y mugen cuando son “utilizados” para dar más realismo a la ‘relación’…

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Autor: Jesús Redondo Consuegra
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10 pensamientos en “Tupersex, el sex-shop a domicilio…

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  6. Vaya!! Habìa oido hablar sobre este tipo de reuniones pero no imaginaba que utilizar este tipo de artilugios fuese algo tan “común”. Me apunto un par de cosas jajaja y gracias por la info!

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  8. Pues este reportaje es de 2009, por lo que no sé si sigue en activo! Además, ya no tengo el contacto, pero quiero recordar que metí tupersex Toledo en Google y me salieron varias, entre ellas la del repor…

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