¿Varicela? Aspirina infantil y polvos de talco… (II)

‘Frustrado, cabreado, febril, y más sucio que un cerdo en una pocilga, no me quedó otra que dirigirme al 12 de Octubre. Y ahora pensarás: ‘Seguro que allí le fue mucho mejor…’. Sí y no. La visita tuvo una parte positiva sobre mi salud, pero también una parte negativa para mi pequeño corazoncito de ligón amateur…’

Así terminaba mi anterior post, y así se inicia éste, en el que te narraré, de forma detallada, la humillación que sufrí en el famoso Hospital madrileño…

La ventaja de llegar a Urgencias de cualquier hospital en mi lamentable estado, es que no tienes que esperar demasiado. No sé si por miedo al contagio, por la repulsión de mi aspecto o por pensar que estaba en las últimas, los pacientes que había allí me dejaron pasar. Una vez en el interior, comenzó mi odisea

No hice más que entrar en la sala, cuando apareció una doctora que, perfectamente, podría haber protagonizado una película porno (no creo que hagan falta más detalles). Obviamente, no era el mejor de mis días, por lo que la expresión ‘Tierra trágame‘, se quedaba corta para lo que sentí en ese momento…

Doctora Hot: ‘Buenos días Jesús… cuéntame, ¿qué te pasa?’
Yo: ‘(Me pasa que me estoy muriendo de vergüenza…) Buenos días doctora, pues verá llevo con varicela desde el jueves y me han mandado a Urgencias desde el Centro de Salud…’
Doctora Hot: ‘¿Desde el jueves… y por qué no has venido antes…?’
Yo: ‘Porque el hijodelagranputa doctor que me atendió el lunes, dijo que con aspirina infantil y polvos de talco me curaría…’
Doctora Hot: ‘Es broma, ¿no?’
Yo: ‘Para nada…’
Doctora Hot: ‘¿O sea que llevas sin tratamiento una semana…? Eso explica el avanzado estado que tienen tus pústulas… A ver, quítate la camiseta…’

Cabe recordar que cuando tenía 21 años, no pesaría más 60 kilos, lo que unido a mis 1,85 metros de estatura, asemejaban mi figura a la de un palo de Vileda. Esto es, cuando pensaba que la situación era lo más vergonzante que había pasado en mi vida, la doctora me demostró que podía ir a peor. Y es que, a mi esquelético cuerpo se unía un pequeño suplemento: el olor corporal que había enmascarado con la ropa de abrigo… Obviamente, no quedaba otra que quitármela…

Doctora Hot: ‘Pufff (no sé si por el olor o por los granos…), tienes muchísimas pústulas. Espera un momento, que voy a llamar a un compañero para que lo vea…’
Yo: (Póker Facer… Amos no me jodas… Señor, llévame pronto…) ‘Como usted vea…’
Doctora Hot: ‘Doctor Nillo (no recuerdo su nombre), ¿puede venir a ver esto? (el esto no se si iba por mí o por mi varicela, pero dolió…)
Doctor Nillo: ‘Vaya, nunca había visto una varicela así de intensa en un adulto…’

Tras un minucioso escrutinio de mi espalda y comentarios diversos sobre el nivel Premium de mi varicela, el médico invitado decidió que era el momento de clavar una espada, tamaño Excalibur, en lo más profundo de mi orgullo masculino. ¿Cómo lo hizo? Con una simple frase:

Doctor Nillo: ‘Doctora Hot, dígale a las residentes que vengan a ver esto… (el esto no se si iba por mí o por mi varicela, pero dolió menos… supongo que por la costumbre)’

Segundos después, entraron en la sala cinco doctoras en formación. Sí, todas féminas, espléndidas y con muchas posibilidades de conseguir un papel en la película de la Doctora Hot. (No sé si mi monstruoso aspecto me hacía ver a la gente más guapa de lo que era en realidad, pero el recuerdo que tengo es que las cinco eran preciosas)

Doctor Nillo: ‘Mirad, esto es una varicela en estado muy avanzado. Quería que lo vierais porque no es habitual alcanzar este estadio…’

Los siguientes cinco minutos me sentí como una cobaya. Semidesnudo, desfigurado y con un olor insoportable, estaba siendo analizado por siete profesionales sanitarios, de los que seis estaban tremendos. Sin duda, no es la mejor sesión de ‘Recupera tu autoestima‘ a la que una persona se puede enfrentar. Eso sí, al menos no grabaron la consulta, con la ciencia como excusa… (como digo, siempre puede ir todo a peor…)

Humillado, cabizbajo y sin valor para mirar a nadie, en ese momento sólo pude articular una frase. Un último aliento para intentar recobrar algo de dignidad:

Yo: ‘Lamento el olor que desprendo, pero me han recomendado que no me duche, para que los granos no se reblandezcan, y llevo sin bañarme desde el lunes…’
Doctora Hot: ‘¿Quién te ha dicho eso…? (Nunca lo sabrás) Para nada. Al contrario, debes ducharte dos o tres veces al día, para que las pústulas estén lo más limpias posibles y no se infecten…’
Yo: (Estooo…) ‘¿En serio…? Le prometo que será lo primero que haga…’

Tras los 30 minutos más largos de mi vida, la Doctora Hot y yo nos volvimos a quedar a solas. Circunstancia que aprovechó para recordarme lo de la ducha (indirecta captada) y que las aspirinas y el talco eran una soberana idiotez (cosa que ya sabía). De hecho, el tratamiento que me mandó fue brutal. Sulfato de Zinc, para que los granos se secaran, y un tratamiento de siete días que costaba 126 euros (60 con el descuento que se aplicaba cuando vivíamos por encima de nuestras posibilidades…) y que resultó ser milagroso.

El balance final de la relación varicela/Jesús fueron 21 días de baja, de los 30 que duraba la suplencia; y la marca vitalicia de los dos primeros granos que apenas me toqué en la playa. Por suerte, el resto se quitaron al cabo de varios días y no dejaron mayores secuelas. El que tardó algo más en recuperarse fue mi pequeño corazoncito de ligón amateur… Por suerte, ahora tengo quien le cuide y le vigile… ¡Te Quiero Pequeñaja! 

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Ronda Musical…

Cuando el álbum ‘Discotheque‘ (1997), de U2, cayó en mis manos, me enamoré en seguida de esta canción. Creo que no hace falta que te cuente el por qué, dale al play y me entenderás…

Autor: Jesús Redondo Consuegra
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7 pensamientos en “¿Varicela? Aspirina infantil y polvos de talco… (II)

  1. Cuando he dejado de reírme, me he acordado “no sería yo la de larecomendación de no ducharse”? como tu madre dice que lo se todo…. no me extrañaría. Si fui yo, siento lo que te podría haber ocurrido al pudrirse esas pústulas, menos mal que en tu delirio fuiste al hospital.

  2. Tranquila Tía, no fuiste tú! El problema que tuve es que en 2002 no funcionaba Internet como ahora… Siempre mola más fiarte de desconocidos virtuales…

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  7. Qué fuerte, el de la foto de espalda soy yo, la pasé en el 2007, con 28 años jajajaja.

    PD: Puedes usar la foto sin problemas

Sea bueno, sea malo, deja siempre un comentario...

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