De ‘cachondos’ está Atención al Cliente lleno…

Hace tiempo leí un tuit a Risto Mejide que decía: “Twitter demuestra que en España hay mucho talento, pero se desperdicia en sitios como Twitter”. No puedo estar más de acuerdo. Pero, ¿por dónde se perdía ese talento cuando no había Redes Sociales? Buena parte lo hacía en los servicios de Atención al Cliente de las compañías telefónicas, donde las llamadas surrealistas eran el pan de cada día…

A mediados del año 2000 comencé a trabajar como teleoperador en el 123, Servicio de Atención al Cliente de Vodafone, cuando todavía se llamaba Airtel. Un trabajo que, a pesar de lo reiterativo, me resultó muy atractivo (12 años después y desempleado, me parece más atractivo aún). Desde hace ya algún tiempo, este servicio gratuito pasa un desesperante filtro previo automatizado, antes de remitirte a un teleoperador físico. No obstante, por aquel entonces, toda llamada que entraba era atendida directamente por personas, por lo que el 123 era el blanco perfecto para los guasones de todo el territorio nacional.

El móvil de moda a principios de siglo...Yo: “Airtel, buenas tardes, mi nombre es Jesús, ¿en qué puedo ayudarle?”
Cliente 1: “Pues verá, que el perro se ha tragado la antena del móvil (sí, tenían antena…) y para coger cobertura tengo que tener el teléfono pegado a su culo… ¿qué puedo hacer?”

Yo: “Airtel, buenas tardes, mi nombre es Jesús, ¿en qué puedo ayudarle?”
Cliente 2: “Mira que estamos preparando una paella, y se nos ha caído el móvil en la paellera…”
Yo: (Inocente): “¿Y ahora no le funciona…?”
Cliente 2: “No lo sé, se lo preguntaré cuando deje de comerse todo el arroz…”

Yo: “Airtel, buenas tardes, mi nombre es Jesús, ¿en qué puedo ayudarle?”
Cliente 3: (Susurrando): “Hola Jesús, no sabes lo que está pasando ahora mismo…”
Yo: “¿Qué le pasa…?
Cliente 3: “He llegado a casa, una hora antes de lo normal y me he encontrado a mi mujer, en el sofá, enrollándose con la vecina… Esto es muy fuerte Jesús, que las estoy viendo ahora mismo, escondido en la cocina… ¿qué hago?”
Yo: “Caballero, lo que haríamos todos… Donde ‘comandos‘, coman tres…”

A pesar de ser cientos de compañeros, y de aguantar estoicamente decenas de bromas, justo el día del Cliente 3 me estaba escuchando un supervisor, por lo que la bronca que me cayó fue de época.

No obstante, y como es obvio entre tantos trabajadores, hubo casos peores, como el que le ocurrió a una compañera a la que llamó un ‘pajillero pervertido‘ curioso cliente. Tal era su vicio, que al llamar y saltar la ficha en la pantalla, había millones de notas en las que se advertía de la afición del cliente por el ‘Pajilleitor Plus‘. A pesar de todo, la teleoperadora no se percató y como sabía que un supervisor la estaban escuchando, le atendió con la versión más cándida y edulcorada de su voz, rozando la pornografía

Teleoperadora: (Con voz extremadamente dulce): “Airtel, buenas tardes, mi nombre es ——-, ¿en qué puedo ayudarle?”
Pajillero Curioso cliente: (Jadeando): “Hola… (jadeo) quería que me informaras de todas la tarifas de precios… (jadeo) que tenéis”

Reconozco que la estrategia del pajillero curioso cliente era buena, que la teleoperadora hablara lo más posible, mientras él se ‘concentraba’…

– Teleoperadora: (De nuevo, con la voz extremadamente dulce): “Dígame, ¿a qué horas suele usted llamar?”
– Pajillero Curioso cliente: (Jadeando): “Por la tarde pero… (jadeo), puedes hablar… (jadeo) un poco más despacio… (jadeo), para ir apuntando…”
Teleoperadora: (Con voz de profesional del teléfono erótico): “Puesss, tenemos una tarifa…”
– Pajillero Curioso cliente: (Jadeando como si no hubiera un mañana) “… (Fap) … (Fap)  … (Fap) …”
Supervisora: (Colándose en la ‘conversación’ y convirtiéndola en un trío): “CUELGAAAA, CUELGAAAA…”

A los cinco segundos, la supervisora, que había escuchado todo, hizo acto de presencia, preguntando a la compañera si no se había percatado de lo que estaba haciendo el pajillero curioso cliente. Obviamente, su respuesta fue negativa y sincera, sobre todo por la cara de asco que puso cuando, los que estábamos al lado, le explicamos que había participado activamente en las aficiones onanistas del cliente.

A partir de ahora, cuando vayas por el minuto 46 en una llamada a Atención al Cliente, piensa que gran parte de culpa de que ahora nos atienda una máquina infernal la tenemos los clientes. Eso sí, algunos más que otros.

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A lo largo de la vida, y por diferentes circunstancias, terminas asociando algunas canciones a ciertas personas, lugares o experiencias. ‘Shut up‘, el éxito de 2003 de ‘The Black Eyed Peas‘, siempre me recordará a un buen amigo (Un abrazo ‘Tito Rober‘), pues una de las cientos de miles de veces que la escuchamos juntos comentó, muy tranquilamente: “Qué cachondo me pone esta canción…“. Y razón no le falta, pues a mi modo de ver, sabe mezclar el ritmo pegadizo propio del grupo, con un toque sensual y erótico-festivo, que sí puede llegar a ponerte algo tontorrón/a. De hecho, sé que después de escucharla, vas a llamar a Atención al Cliente

Autor: Jesús Redondo Consuegra

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  1. Pingback: Vodafone buenas tardes, ¿en qué puedo ayudarle? | La Última Ronda

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