La insoportable adicción de la pintura…

Es complicado iniciar un blog, puesto que los temas se te agolpan en la cabeza y quieres dar salida a todos. No obstante, en mi caso, me voy a decantar por la actividad que ha ocupado mis cinco últimos fines de semana: la pintura.

Dicho así, parece que sea un artista o algo parecido. Nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que me acabo de comprar una casa con mi novia y no tenemos un p*** duro para reformarla, que falta le hace, por lo que tenemos que tirar de ingenio, pinceles y rodillos.

Así que, a mediados de septiembre nos liamos la manta a la cabeza, compramos los aperos necesarios y nos pusimos manos a la obra, con más suerte en algunas estancias que en otras. A pesar de no tener experiencia, la casa parece otra, y ya hemos terminado con tres habitaciones, los dos baños y la entrada. Eso sí, falta el salón, el espacio más grande y el que más miedo da, porque encima tiene gotelé, la más clara expresión de lo rancia que era la decoración hace décadas.

La primera habitación que pintamos

Es cierto todo eso que dicen sobre las cosas que hace uno mismo, la satisfacción personal, bla, bla, bla… pero de lo que nadie habla, al menos en este caso, es de lo que engancha la pintura. A pesar de terminar con manchas hasta en el intestino, de cargar con agujetas en los brazos varios días, de pasar más tiempo limpiando que pintando… esta mierda engancha.

Prometo que he buscado la carga de nicotina y alquitrán en los botes de pintura, pero me temo que no es su culpa que esté deseando que llegue el fin de semana para pintar. También puede influir el hecho de estar en paro, y poder sentirme útil al menos los fines de semana. Sea como sea, estoy seguro que una vez terminada la ‘reforma’, sentiré una extraña sensación de vacío.

Eso sí, la casa estará bastante mejor de cómo la encontramos. De hecho, algún día contaré cómo la encontramos, porque necesita un post propio… la anterior dueña, en cinco años que estuvo, no tocó muchas partes de la casa… como ejemplo, los cuadros, que al llevárselos, nos dejó de recuerdo el cerco de polvo…

La que más me gusta de todas

Este próximo fin de semana, en el que haremos puente (de Todos los Santos), aprovecharemos para atacar el salón, el cual vamos a pintar color mango, así que ya te contaré cómo queda y, por supuesto, lo mostraré con fotos.

Ronda Musical…

A pesar de no ser una casa de campo, apuesto a que antes de hacer el zafarrancho de limpieza que hicimos, había más bichos que en una viña. No obstante, he decidido que la primera canción que sonará en este blog sea la primera que me vino a la cabeza, pensando en temas relacionados con casa… Un clásico de Blur

Autor: Jesús Redondo Consuegra
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